El omega 3 es uno de los suplementos más consumidos del mundo. Cardiólogos, nutricionistas y deportólogos lo recomiendan. Los beneficios del EPA y el DHA — sus dos componentes activos — están entre los más respaldados por la ciencia en décadas de investigación.

Y aun así, hay algo que casi nadie dice:

una buena parte de los suplementos de omega 3 del mercado llegan al consumidor oxidados.

Y un omega 3 oxidado no sólo no sirve, sino que puede generar el efecto contrario!

 

El problema que la industria prefiere no explicar:

El aceite de pescado es extremadamente sensible al oxígeno, el calor y la luz. Cuando se expone a cualquiera de estos factores durante el procesamiento, el transporte o el almacenamiento, se oxida — es decir, se vuelve rancio.

Pruebas independientes realizadas entre 2023 y 2024 revelaron que más de la mitad de los productos comerciales de aceite de pescado analizados superaban los límites de oxidación aceptados por los estándares internacionales.

(Fuente: MVS Pharma. Lucha contra la rancidez en los suplementos de aceite de pescado, 2024. Basado en análisis independientes de laboratorio 2023-2024.)

Un aceite oxidado pierde la concentración de EPA y DHA que figura en la etiqueta. Pero hay algo peor: algunos estudios sugieren que el consumo de aceite de pescado oxidado puede asociarse a un aumento del estrés oxidativo e inflamación — anulando exactamente los efectos por los que lo tomás.

(Referencia: MVS Pharma. La oxidación de los suplementos de omega-3: factor oculto que afecta a la calidad, 2024.)

 

¿Cómo sabés si el tuyo está oxidado?

El primer indicador es el olor y el sabor. Un omega 3 fresco y de calidad no debería oler fuerte a pescado. Si abrís la cápsula y el olor es intenso o desagradable, probablemente ya estás ante un aceite deteriorado.

Pero hay un problema: muchas marcas agregan saborizantes precisamente para enmascarar ese olor. Que no huela mal no garantiza que esté bien.

Por eso existe una forma más confiable de verificarlo.

 

Qué es el sello IFOS y por qué importa:

IFOS son las siglas de International Fish Oil Standards. Es el programa de certificación independiente más riguroso del mundo para suplementos de omega 3, creado en 2004 por Nutrasource, una organización canadiense de investigación que actúa como tercero imparcial.

A diferencia de otras certificaciones que auditan instalaciones o procesos, IFOS analiza el producto terminado, lote por lote, y publica los resultados de forma abierta. Lo que verifica:

- Que la concentración de EPA y DHA declarada en la etiqueta coincide con la real,

- Que el aceite está libre de metales pesados, PCBs y otros contaminantes, y

- Que los niveles de oxidación están dentro de los límites seguros. Es decir, que el aceite es fresco.

(Fuente: International Fish Oil Standards — IFOS, Nutrasource, 2004.)

 

Lo que el sello te garantiza en la práctica:

- Lo que dice la etiqueta es lo que hay adentro.

- El aceite no está deteriorado ni presenta contaminantes.

- No estás pagando por un suplemento que ya no funciona, o peor, que trabaja en contra.

En un mercado donde más de la mitad de los productos no pasan los controles de oxidación, el sello IFOS no es un detalle de marketing. Es la única forma objetiva de saber que lo que tomás es lo que creés estar tomando.

 

Antes de comprar cualquier omega 3, analiza si tiene certificación IFOS.

Si el sello no está en el envase o en la web del fabricante, ya sabés qué significa eso.

 

Referencias:

— MVS Pharma. La oxidación de los suplementos de omega-3: factor oculto que afecta a la calidad. 2024.

— MVS Pharma. Lucha contra la rancidez en los suplementos de aceite de pescado. 2024.

— Nutrasource / IFOS. International Fish Oil Standards Program. ifosprogramme.com, 2004.